NO A LA DEROGACION DE LA LEY 25.542

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¿"La vida sin centro" abre una fisura en el lugar común de una vida sin sentido? Como si fuera un eclipse de sol mirado a través de un vidrio oscuro, ese que protege nuestros ojos de los rayos ultravioletas, "La vida sin centro" ilumina un mundo de contrastes donde sin embargo nada es nítido, unívoco ni certero. Así, su lirismo descubre, entonces, una poesía del malestar entre lo abstracto y lo concreto, lo cóncavo y lo convexo, lo líquido y lo gaseoso de este universo. Porque su mirada intensa siempre está entre el lado oscuro y claro de las cosas vivas, contingencias tornasoladas que se van diluyendo unas contra otras “por detrás de lo visible”.

Leandro Llull confirma en este nuevo libro su agudeza en apariencia lánguida para modular las emociones en su poesía. Por ello es tan lúcida, minuciosa y franca la voz que habla en todos estos poemas. Mar de moluscos y nadadoras sin brújula, cielo de gaviotas girando en el vacío, tierra de escritores ya muertos y lucha de clases son la materia real con la que se moldea su aldea. Mirada quieta pero inquieta —“soy una llama / blanda, de encaje, / su espectro en el aire, desfasado”— por momentos flota y cae, por momentos vuela y se arrastra. Voz atenta y de pequeños gestos lingüísticos percibe sin poder evitar lo incierto en derredor, le es imposible no develarlo y menos callarlo; aquí se recita con los dientes apretados.

Medusas de palabras nadan entre los poemas de "La vida sin centro", su “fina pulpa se desprende y vuelve / a su centro disperso, vacío, donde el blanco / encuentra su presencia transparente”. No debemos mirar fijo estos versos —quedaríamos paralizados, perderíamos el sentido— solo murmurarlos, prestar atención a su melodía introspectiva, que no nos distraigan estas derivas por urbes de tres continentes; y acceder a sus perturbadoras epifanías. Pues “¿Quién no escupe lo que el mundo le rehusó por tanto tiempo / y luego monta y cabalga y olvida como si todo hubiese sido soñado?”.

Yaki Setton


LA VIDA SIN CENTRO - LEANDRO LLULL (SALTA EL PEZ)

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¿"La vida sin centro" abre una fisura en el lugar común de una vida sin sentido? Como si fuera un eclipse de sol mirado a través de un vidrio oscuro, ese que protege nuestros ojos de los rayos ultravioletas, "La vida sin centro" ilumina un mundo de contrastes donde sin embargo nada es nítido, unívoco ni certero. Así, su lirismo descubre, entonces, una poesía del malestar entre lo abstracto y lo concreto, lo cóncavo y lo convexo, lo líquido y lo gaseoso de este universo. Porque su mirada intensa siempre está entre el lado oscuro y claro de las cosas vivas, contingencias tornasoladas que se van diluyendo unas contra otras “por detrás de lo visible”.

Leandro Llull confirma en este nuevo libro su agudeza en apariencia lánguida para modular las emociones en su poesía. Por ello es tan lúcida, minuciosa y franca la voz que habla en todos estos poemas. Mar de moluscos y nadadoras sin brújula, cielo de gaviotas girando en el vacío, tierra de escritores ya muertos y lucha de clases son la materia real con la que se moldea su aldea. Mirada quieta pero inquieta —“soy una llama / blanda, de encaje, / su espectro en el aire, desfasado”— por momentos flota y cae, por momentos vuela y se arrastra. Voz atenta y de pequeños gestos lingüísticos percibe sin poder evitar lo incierto en derredor, le es imposible no develarlo y menos callarlo; aquí se recita con los dientes apretados.

Medusas de palabras nadan entre los poemas de "La vida sin centro", su “fina pulpa se desprende y vuelve / a su centro disperso, vacío, donde el blanco / encuentra su presencia transparente”. No debemos mirar fijo estos versos —quedaríamos paralizados, perderíamos el sentido— solo murmurarlos, prestar atención a su melodía introspectiva, que no nos distraigan estas derivas por urbes de tres continentes; y acceder a sus perturbadoras epifanías. Pues “¿Quién no escupe lo que el mundo le rehusó por tanto tiempo / y luego monta y cabalga y olvida como si todo hubiese sido soñado?”.

Yaki Setton


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