NO A LA DEROGACION DE LA LEY 25.542

La obra de Roberto Arlt —detestada en la intimidad por la derecha, venerada

públicamente por la izquierda— es un territorio de disputa. En Fémina Infame, el

clásico silenciado de Elsa Drucaroff, una de nuestras críticas más importantes, la

pelea de género se agrega a esta disputa. Fémina Infame es un anagrama que

inventa la autora, leyendo en Arlt qué es, para el mundo, una mujer. Drucaroff no

busca la corrección política. Detecta conflictos de género que nunca se leyeron en

Arlt y los cruza con los ya leídos conflictos de clase.

En un autor que se consideró un rebelde, coexisten la consciencia de la hipócrita

moral sexual que beneficia a los varones, con el odio por las mujeres y una

necesidad desesperada de perpetuar esa moral; coexisten el deseo de la revolución

social con el terror por sus efectos; la seducción de la violencia política como

herramienta contra el capitalismo, con el horror por esa violencia.

Hoy las mujeres y los géneros disidentes están en la calle. También están en la

calle las víctimas del capitalismo. Con su prosa apasionada y precisa, Drucaroff

acerca a ambas luchas las ideas que lee, al trasluz, en uno de los escritores más

potentes del siglo XX.

FEMINA INFAME - ELSA DRUCAROFF

La obra de Roberto Arlt —detestada en la intimidad por la derecha, venerada

públicamente por la izquierda— es un territorio de disputa. En Fémina Infame, el

clásico silenciado de Elsa Drucaroff, una de nuestras críticas más importantes, la

pelea de género se agrega a esta disputa. Fémina Infame es un anagrama que

inventa la autora, leyendo en Arlt qué es, para el mundo, una mujer. Drucaroff no

busca la corrección política. Detecta conflictos de género que nunca se leyeron en

Arlt y los cruza con los ya leídos conflictos de clase.

En un autor que se consideró un rebelde, coexisten la consciencia de la hipócrita

moral sexual que beneficia a los varones, con el odio por las mujeres y una

necesidad desesperada de perpetuar esa moral; coexisten el deseo de la revolución

social con el terror por sus efectos; la seducción de la violencia política como

herramienta contra el capitalismo, con el horror por esa violencia.

Hoy las mujeres y los géneros disidentes están en la calle. También están en la

calle las víctimas del capitalismo. Con su prosa apasionada y precisa, Drucaroff

acerca a ambas luchas las ideas que lee, al trasluz, en uno de los escritores más

potentes del siglo XX.

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